
La fotógrafa Gabriela Hamelink dejó la ciudad y se fue a vivir a la zona rural de Lobos donde observa y registra cada momento la conexión que mantiene con su entorno, entre colores, fauna, vegetación y sonidos de una vida diferente
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“Después de haber vivido toda mi vida al ritmo de la ciudad, decidí hacer un cambio radical y mudarme al campo” cuenta Gabriela, que se instaló en Salvador María, que pertenece a la zona rural de Lobos, provincia de Buenos Aires. “La tranquilidad y la conexión con la naturaleza se convirtieron en mi refugio. La fotografía se transformó en mi herramienta para capturar la belleza que me rodea”. En su cuenta de Instagram @oleadapunchi comparte lo que capta a través de su lente.
Por Martín Lucesole

