
En su nuevo libro, el ensayista hace un recorrido por cuestiones que afectan a los seres humanos desde tiempos remotos hasta nuestros días; aquí, un anticipo sobre la alegría
“El título de este libro sugiere una mansedumbre engañosa -se lee en el “Portal” de la introducción a Temas de siempre-. A primera vista, se diría que remite a cuestiones que, a fuerza de familiares, parecieran bien sabidas, transparentes, asentadas dócilmente en un discernimiento acabado. Pero ello deja de ser así si se mira con cuidado. Basta interrogar el enunciado «temas de siempre» acerca de lo que con él quiere decirse para advertir su desafiante complejidad, lo que cada uno de los asuntos a que remite tiene de reacio al intento de encorsetarlo en una definición o a la intención de abarcarlo en una caracterización plenamente satisfactoria. De modo que quien así proceda muy pronto se dará cuenta de que aquel saber ingenuo guarda más afinidad con un espejismo que con un conocimiento cabal. Se impone, entonces, el imperativo socrático de volver a preguntar por lo que parecía sabido y a descubrir las asperezas, las evasivas y las íntimas adversidades con las que tropieza quien se disponga a repensar lo que en un primer momento se presentaba como bien sabido: la alegría, el porvenir, el fracaso, la amistad, los hijos, la esperanza, la impaciencia, entre tantos temas. En otros términos, las dificultades que encuentran siempre las palabras para inscribir en su dominio lo que en una ingenua e inicial instancia parece fácil de alcanzar (...).

