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Konstantin Permikin, durante el cruce del río Belaya
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Del Volga a las aguas de la Santa Fe-Coronda: las aventuras del diplomático ruso que aprendió a nadar para curarse la espalda

Konstantin Permikin finalizó segundo en una de las etapas de la tradicional carrera argentina

Konstantin Permikin finalizó segundo en una de las etapas de la tradicional carrera argentina

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Las olas del río Volga dificultan la visibilidad, las brazadas de Konstantin intentan mantenerlo en línea. Nunca había nadado en un cauce natural, de hecho hasta hace unos años, nunca había nadado. “Es tan distinto a la pileta”, piensa el diplomático mientras busca aire en la superficie. En la costa, la ciudad rusa de Nizhni Nóvgorod, la sexta más grande del país, se alza indiferente a sus esfuerzos. Jamás se hubiese imaginado, cuando tenía 40 años y pesaba 115 kilos y los dolores de espalda se hacían insoportables, que la recomendación médica de empezar a nadar lo iba a poner en una carrera de aguas abiertas por primera vez en su vida. Y muchísimo menos aún, Konstantin Permikin, abogado especializado en derecho internacional en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, se hubiese animado a soñar que terminaría unos años más tarde nadando los 58 kilómetros de la emblemática carrera Santa Fe-Coronda, en la que terminó 2° en la clasificación general en diciembre pasado, siendo el primer ruso en la historia en meterse en el podio de una ultramaratón y viviendo ya definitivamente en Argentina. Una historia donde el curso del agua cambió el curso del destino y dejó a Konstantin del otro lado del planeta.