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Adolfo Cambiaso y Gonzalo Pieres, junto a Mariano Aguerre y Carlos Gracida, levantan la copa del Abierto de Palermo en 1994; fue la primera conquista grande de una sociedad muy exitosa, que se disolvió para siempre seis años más tarde.
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Adolfo Cambiaso y Gonzalo Pieres: dominaban juntos el polo, se enemistaron, el crack abrió sus alas y su “padrino” lo sufre hasta el día de hoy

Compartieron una era brillante en la Triple Corona hasta que una diferencia deportiva los separó; de su alejamiento nació un clásico, y aunque el tiempo curó las heridas, vio un contundente ganador

Compartieron una era brillante en la Triple Corona hasta que una diferencia deportiva los separó; de su alejamiento nació un clásico, y aunque el tiempo curó las heridas, vio un contundente ganador

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Los separa la edad. Casi veinte años, poco menos que la brecha usual entre un padre y un hijo. Y variadas cualidades los unen: la ambición, el anhelo por superarse, la condición de emprendedores, la confianza ciega en la intuición, el particular don para detectar una oportunidad donde la mayoría no distingue nada, la obsesión por las cosas bien hechas. Por buscar la mayor cercanía a la perfección. También los hermanan el feroz sentido de la competencia y la visceral aversión a la más minúscula derrota. Gonzalo Pieres, nacido el 22 de diciembre de 1955, y Adolfito Cambiaso, llegado a este mundo el 15 de abril de 1975, son dos símbolos del polo.