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Marcos Heguy sostiene la copa individual tras conseguir la gloria para Indios Chapaleufú en el Argentino Abierto de 1986 y escucha a Carlos Bilardo, flamante campeón mundial como DT en México.
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El gol de Marcos Heguy sobre Marsellesa para Indios Chapaleufú contra La Espadaña en Palermo 1986: una acción temeraria que tuvo el premio del podio con Carlos Bilardo

La arriesgada jugada del chico de 19 años volteó al bicampeón y definió una final que hizo vibrar a la Catedral

La arriesgada jugada del chico de 19 años volteó al bicampeón y definió una final que hizo vibrar a la Catedral

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Argentina, 1986. El gobierno de Raúl Alfonsín empezaba a sufrir el desgaste de una realidad compleja. Se hablaba de trasladar la condición de capital federal a Viedma, mientras el Congreso aprobaba la Ley de Punto Final (derogada en 1998 y anulada en 2005). El Plan Austral, que incluía la nueva moneda diseñada para frenar la incontrolable inflación, comenzaba a agrietarse. El gabinete renovaba algunos miembros, se acumulaban las huelgas y se disparaban el costo de vida, especialmente el precio de los combustibles. Y como suele ocurrir por estas latitudes, desde hace bastante tiempo, las únicas alegrías nacionales eran ofrecidas por el deporte. En México, la selección dirigida por Carlos Bilardo, con un brillante Diego Maradona a la cabeza, reconquistaba el mundo tras la debacle de España 1982. A la par, los hinchas de River disfrutaban de su mejor ciclo internacional. El equipo millonario, conducido por Héctor “Bambino” Veira fuera de la cancha y por Norberto “Beto” Alonso en ella, obtenía sus primeras copas grandes: la Libertadores, en agosto, al vencer a Cali en Colombia y Buenos Aires, y la Europeo-Sudamericana en diciembre, en Tokio, contra Steaua Bucarest.