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La Natividad-La Dolfina es un equipo nuevo en la historia sesquicentenaria del polo argentino, pero pocos dominaron tanto su tiempo como esta fusión de cracks. Desde que nació, nunca perdió, y con su 16º triunfo conquistó el torneo del club que organizó este deporte en el país. El Abierto de Hurlingham Club vio campeones por segundo año a los Cambiaso y los Castagnola, en una final en la que, desde que se despegaron en el tercero de los ocho chukkers, ya no vieron en serio riesgo su nueva conquista en la Triple Corona.
Los cuatro fantásticos de Cañuelas se impusieron por 18 a 14 a un conjunto promisorio pero en plena formación, La Hache, que presentó más batalla que juego y alguno que otro chukker, insuficiente, de supremacía. Peleado con la bocha, el cuareto encabezado por Hilario Ulloa intentó más que lo que consiguió, justo frente a La Natividad-La Dolfina, que nunca está peleado con la bocha. Puede desconectarse un rato, y hasta buena parte de un partido, pero para doblegarlo hay que estar al 100%. O más.

En un día común el conjunto azul y verde es demasiado bueno para el resto, y en la final de Hurlingham lo evidenció una vez más. Es un placer ver a Camilo y Bartolomé (h.) Castagnola pegarle larguísimo a la bocha, a ‘Poroto’ Cambiaso maniobrar entre varios y salir airoso, y a su padre, Adolfo, hacer alguno que otro gol de aquellos de los de la no tan vieja época. Por ahora, el único rival que los asustó en las dos temporadas fue el más calificado, Ellerstina-Indios Chapaleufú, en una semifinal de Hurlingham 2025 al exigirle un chukker suplementario (13-12). A diferencia de lo que pasaba con el La Dolfina monopólico de la segunda década del siglo (Cambiaso, David Stirling, Pablo Mac Donough, Juan Martín Nero), los hermanos-primos-tío-sobrinos de Cañuelas no tienen por ahora un adversario que amenace peligrosamente su invicto.
Y menos si el plan, y su ejecución, es desarrollar un polo más colectivo. En su campaña inicial, a pesar de los 40 goles de handicap y de la condición de jugadorazo de cada uno de sus cuatro integrantes, el equipo se recostó mucho en el polista más deslumbrante del momento, ‘Jeta’ Castagnola, un taqueador excelso y un francotirador a los mimbres. Ahora, por sugerencia de tío, el delantero se guarda menos la bocha, hace jugar más a su hermano y a su primo. Los resultados son los mismos, pero los jugadores se sienten mejor. Hasta creen que la nueva forma es mejor para los caballos, para distribuir esfuerzos entre ellos y cansarlos menos, con un polo más corrido y menos individual.

Así y todo, el campeón tiene margen de mejora. Puede fluir más, algo que se consigue con anticipación mental y con lo que ya tiene en abundancia, taqueo y caballada. Los relevos, los pases y las marcas –debe reducir la cantidad de infracciones– están en la lista de pendientes en este comienzo de temporada 2026. La idea es que todo esté a tope en el Abierto de Palermo, pero si aparece antes, mejor para la organización.
La Hache, vencedor del Abierto de Tortugas en 2024 con otra alineación, armó la actual como para durar algunos años: dos pares de hermanos con bastante juventud y un líder ex 10 goles que de vez en cuando rinde en ese nivel. Debería venir solamente crecimiento. De los Ulloa y los Panelo depende. Por lo pronto, este año tienen protagonizada una final y lograda una sorpresa, la victoria sobre Ellerstina-Indios Chapaleufú, 3 tantos superior en handicap y subcampeón vigente de Tortugas y el Argentino. Si el cuarteto sigue por un buen tiempo, será un protagonista estable de los importantes de la Triple Corona argentina.
El podio de Hurlingham albergó una vez más la ceremonia de los sacos puestos a los campeones, corolario de un abierto que vio otro recorrido triunfal del gran equipo de este tiempo. El que, por los 51 años de Adolfo Cambiaso, no debería durar mucho como alineación, pero que en este lapso que comparten los cuatro parientes en la cancha arrasa, ya con una Triple Corona en el currículum y otra, la actual, que lo tiene ahora como único candidato.

Este martes, cuando comience el Abierto de Tortugas, los demás tendrán una nueva oportunidad. Pero deberán dar un salto enorme. La Natividad-La Dolfina, hasta cuando no se luce tanto, es demasiado bueno para el resto. Su rival es la historia. Quizás por eso Hurlingham, casi la cuna de todo esto, le pertenece de nuevo.



