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Matías Mac Donough con sus hijos campeones de la Copa República con La Irenita: Fermín y Matías (h.). Un orgullo familiar en todo sentido
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Matías Mac Donough, aquel Palermo que no fue, el triunfo de sus hijos y el orgullo de armar una organización top

Con 52 años, el ex jugador de Ellerstina rememora los duelos con La Dolfina y lo que costaba tener variedad de caballos. Le gusta la incertidumbre de resultados y remarca “Hay un nivel impresionante”

Con 52 años, el ex jugador de Ellerstina rememora los duelos con La Dolfina y lo que costaba tener variedad de caballos. Le gusta la incertidumbre de resultados y remarca “Hay un nivel impresionante”

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La suerte es una variable más en el deporte. A veces juega a favor y en ocasiones se vuelca empecinadamente en contra, barre con los sueños, se lleva la gloria y deja sombras, dudas, amargura. Ellerstina arrasaba en la temporada 2005 del alto handicap argentino. Gonzalito y Facundo Pieres, Matías y Pablo Mac Donough venían de ganar los Abiertos de Tortugas y de Hurlingham, y funcionaban muy bien en el partido decisivo de Palermo, contra La Dolfina de Adolfito Cambiaso, Lucas Monteverde, Mariano Aguerre y Lolo Castagnola. El vibrante duelo quedó igualado y hubo que agregar un chukker extra para determinar al ganador. Ellerstina consigue una falta y Matías Mac Donough se dispone a mandar la bocha contra el arco del tablero para meter el gol y obtener todos los premios posibles: el Abierto, la Triple Corona y los 10 goles para él y sus compañeros, de acuerdo con las normas del momento. Y entonces interviene el azar. El palo rasante de Matías frena su recorrido fortuitamente en las patas de la yegua de Cambiaso, este gira como un rayo, domina la bocha y surcando el césped define con maestría en los mimbres de Libertador. La Dolfina se larga a festejar y Ellerstina queda perplejo, despojado, vacío, sin entender muy bien que estaba sucediendo. Enrique Santos Discépolo tenía la respuesta en la letra del tango “Yira… yira…”: La suerte que es grela.