
Francis Stanley fue un triunfador en la industria automotriz de inicios del siglo XX, pero fue superado por una tecnología que acaparó el mercado; murió al chocar uno de sus inventos contra una pila de leña
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La innovación hizo triunfar a Francis Edgar Stanley, pero a las vueltas de la vida fue también lo que lo hundió. Llegó a diseñar, fabricar y vender los más novedosos automóviles a vapor, con los que incluso batió récords de velocidad, pero cuando estaba en la cresta de la ola, una nueva tecnología en la industria automotriz hizo que su negocio quedara marginado.
Por Carlos Manzoni

