
Derrotó al ejército más poderoso del momento y liberó a su pueblo del yugo de los conquistadores, pero no pudo ver las intrigas que se tejían a sus espaldas entre la gente de su misma sangre
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Su nombre quedó ligado para siempre al principio del fin de la presencia romana en Germania y fundido a fuego con el bosque que se convirtió en la tumba de tres legiones. Arminio, que de él se trata, asestó el primer gran golpe que recibió el Imperio más poderoso de su época, pero, lo que no pudo Roma, lo logró la traición de su familia, que lo asesinó por la espalda cuando solo tenía 37 años.
Por Carlos Manzoni

