Tras el triunfo de Lula, el riesgo país subió a 765 puntos y cayeron las acciones argentinas en Wall Street
Los papeles de empresas locales retrocedieron hasta 8% en Nueva York; el índice elaborado por JP Morgan avanzó 58 unidades
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La sorpresa electoral en Brasil golpeó de lleno al mercado argentino. Todas las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operaron en rojo y el riesgo país subió 8,2%, hasta los 765 puntos básicos, después de que Luiz Inácio Lula da Silva diera vuelta el resultado de la primera vuelta y se impusiera en el ballottage frente a Flávio Bolsonaro, el candidato que preferían los inversores.
La mayor caída antes de que abriera el mercado era la de Mercado Libre, la principal empresa argentina de América Latina y con amplias operaciones en Brasil, que llegó a desplomarse 15%. Después se repuso, pero igualmente terminó con una baja de 7,81%. El resto de las empresas argentinas también operó en rojo en la Bolsa de Nueva York: Banco Macro (-6,30%), BBVA Argentina (-7,97%), Grupo Financiero Galicia (-6,75%), Grupo Supervielle (-9,43%), Cresud (-5,76%), Telecom Argentina (-7,44%), Central Puerto (-4,46%), YPF (-2,84%), TGS (-4,78%), IRSA (-2,73%), Edenor (-5,55%), Pampa Energía (-3,62%), Loma Negra (-3,58%), Vista (-2,49%) y Corporación América (-1,41%).
Con la suba de hoy, el indicador elaborado por JP Morgan, que mide el costo del financiamiento en el exterior, acumula un alza de 26% en el mes y de 34% en lo que va del año. El viernes había cerrado en 707 puntos, 58 unidades menos que hoy, que está en su valor más alto desde fines de octubre de 2025. En Brasil, el riesgo país subió ocho puntos y cerró abajo de 200.
En el mercado cambiario, el impacto fue más moderado. El dólar minorista de referencia del Banco Nación subió $10, de $1550 a $1560. Así, en lo que va de octubre aumentó 1,3% ($20) y en el año acumula una suba de 5,4% ($80), muy por debajo de la inflación acumulada de 23,6% en el mismo período.
Sin embargo, los paralelos subieron en mayor medida. El dólar contado con liquidación (CCL) aumentó 2,1% a $1683, lo cual hace que la brecha cambiaria se amplíe a más de 8%.
El real brasileño, por su parte, se depreció más de un 10% frente al dólar y llegó a superar los 5,60 reales, lo que le agrega presión sobre la competitividad cambiaria argentina. No obstante, la suba acumulada desde el viernes 2 de octubre (antes del triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta y la inherente apreciación que generó) es de 5,6%.
“La depreciación del real introduce un viento en contra para el peso, por lo que será importante observar si el Gobierno permite que una eventual presión vendedora se traduzca en una suba del tipo de cambio o si vuelve a intervenir para contenerla. Hasta ahora, el equipo económico no ha recurrido a ventas de instrumentos dollar-linked ni a intervenciones en futuros durante octubre, una señal positiva para la dinámica cambiaria”, explica un informe de PPI.
El movimiento contrasta con lo que había ocurrido tras la primera vuelta en Brasil. El 5 de octubre, el triunfo de Bolsonaro hizo rebotar 9,6% las acciones de Mercado Libre, el Merval escaló 3,7% y el riesgo país cayó 56 puntos hasta perforar los 600.
En la consultora Outlier habían anticipado el golpe. “Se espera un impacto importante a nivel local, ya que los activos argentinos también habían recibido el impulso por la victoria de Bolsonaro”, señalaron. Para la firma, ese envión respondía al oxígeno que implicaba la apreciación del real y a las expectativas de avances en temas pendientes del Mercosur, alentadas por el alineamiento político e ideológico del presidente Javier Milei con el senador brasileño.
“Los inversores castigan a Lula porque no cumplió en lo fiscal y no hay un plan a la vista para revertirlo. Según el FMI, Brasil cerraría 2026 con un déficit primario de 0,5% del PBI, pero el déficit total, que suma el pago de intereses, trepa a 7,7%. La diferencia, más de 7 puntos del PBI, se va casi entera en intereses. Por eso la deuda bruta pasaría de 93% del PBI a fines de 2025 a casi 97% este año, siempre según la metodología del FMI. Hay una meta de superávit primario cercana a 1,3% del PBI para 2030, pero no un plan de recorte que la sostenga, y el propio Lula no ayudó a minimizar las preocupaciones por la deuda”, añade el análisis de PPI.

Lula obtuvo el 51,8% de los votos contra el 48,2% de Bolsonaro, con una ventaja de más de 4 millones de votos, y consiguió su cuarto mandato. Es la primera vez desde la consolidación democrática en Brasil que el ganador de la primera vuelta pierde el ballotage. Los mercados de predicción asignaban alrededor del 75% de probabilidad a un triunfo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había prometido reducir el déficit y bajar impuestos. Según JP Morgan, una mayor participación electoral en la segunda vuelta explicó parte del giro.
A la incertidumbre económica se suma la política. Bolsonaro se negó a reconocer la derrota y anunció que pedirá la anulación del resultado por la extensión de dos horas de la votación dispuesta por un juez del Supremo. Lula, de 80 años, deberá gobernar con un Congreso dominado por aliados de su rival.




