
El negocio de Estados Unidos de gas natural licuado se dispararía para 2030 hasta un 50% por encima de Qatar, una superpotencia gasífera
El ya famoso “gas de la libertad” salvó a Europa de una crisis energética. Las importaciones del Viejo Continente de gas natural licuado (GNL) norteamericano —equiparado por primera vez con “la libertad” por el gobierno de Trump en 2019—, se dispararon de los 16 millones de toneladas en 2021, el año anterior a que Rusia invadiera Ucrania y de que casi dejara de bombear gas a Europa, a los 46 millones de toneladas durante 2023. Las decisiones de redirigir hacia Europa los cargamentos de GNL originalmente destinados a Asia y otros lugares fue de las empresas privadas, pero gozaron de fuerte aprobación por parte del sucesor de Trump en la Casa Blanca, Joe Biden, al igual que el impulso a las exportaciones de GNL en general, que convirtieron a Estados Unidos en el mayor exportador mundial, superando a Australia y Qatar.

