
A bordo de un rompehielos noruego, un grupo de científicos recorre las inmensidades congeladas para estudiar osos polares
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Primero hay que encontrarlo. Luego, dispararle desde un helicóptero con un dardo sedante. Solo entonces, y con extrema precaución, un veterinario puede acercarse a pie para colocarle un collar GPS alrededor del cuello. Todo esto, mientras la sensación térmica alcanza los 30 grados bajo cero.
Por Enrique Villegas
