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WASHINGTON.– La innecesaria guerra con Irán continúa prolongándose, sin que se vislumbre un final, más de cinco meses después de su inicio. Existen muchas razones para este estancamiento, pero una parte importante de la explicación reside en el enfoque esquizofrénico del presidente Donald Trump. Oscila entre la conciliación y la confrontación, elogiando a los líderes iraníes como “gente muy racional” y denunciándolos como “escoria” con una regularidad casi metronómica.


