
Después de expulsar a los yihadistas de Estado Islámico en 2017, el gobierno del depuesto presidente Bashar al Asad y sus aliados rusos e iraníes desplegaron instalaciones militares cerca de este lugar, catalogado como Patrimonio Mundial de la Unesco, y prohibieron el acceso a los visitantes
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Después de años alejados de sus impresionantes ruinas grecorromanas, y pese a las cicatrices de la guerra en Siria, los habitantes de Palmira han regresado a la “Perla del Desierto” para pasear entre sus monumentos, beber té y fumar narguilé.
Por Fernanda Corbani
