
Artesanos y pilotos de México e Inglaterra compartieron una misma pasión por el vuelo, en encuentros donde la tradición, la creatividad y la destreza se combinaron para crear imágenes inolvidables
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El cielo fue escenario de dos celebraciones que, aunque nacieron de tradiciones diferentes, comparten una misma fascinación: elevarse y convertir el vuelo en espectáculo. En México y en Inglaterra, cientos de personas se reunieron para admirar diseños, formas y estructuras que desafiaron por unas horas la gravedad.
Por Jesica Rizzo

