
La austriaca Marlene Engelhorn, descendiente del fundador del imperio BASF, una de las mayores compañías químicas del mundo, quiere redistribuir gran parte de su fortuna, pero de una manera que genera controversia
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Kyrillos, un estudiante de 17 años que vive en Salzburgo, recibió una carta inusual el 9 de enero de este año. La carta tenía una invitación inesperada: había sido seleccionado como uno de los 50 miembros del “Buen Consejo para la Redistribución”, una iniciativa de la heredera multimillonaria austriaca Marlene Engelhorn, que, frustrada con el gobierno por no gravar su riqueza, decidió formar una asamblea de personas comunes para redistribuir su fortuna.
Por Ilaria Landini

