
Las jóvenes de las zonas rurales de Mongolia se mudan a las ciudades para emprender sus carreras mientras que los hombres siguen los mandatos ancestrales y crían el ganado para dar sustento a sus familias
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Con los recuerdos del frío intenso del invierno y la constante tarea de ayudar a sus padres a cuidar el ganado durante los veranos al aire libre, Bat-Erdene Khulan rememora las vivencias de su infancia en la estepa de Mongolia. Desde entonces, su vida dio un giro significativo: completó una maestría en Luxemburgo, encontró empleo como consultora financiera y se estableció en Ulán Bator, la capital de Mongolia, dejando atrás su vida nómada.
Por Enrique Villegas
