
Tras la batalla judicial que en su momento enfrentó a su madre, la empresaria francesa Françoise Bettencourt-Meyers, de 70 años, se enfoca ahora en cómo seguirá el camino de sus hijos, Jean-Victor y Nicolas Meyers, al frente de la empresa de cosméticos
8'minutos de lectura
PARÍS.– Porque revelan el sitio que cada uno ocupó en el corazón de aquel que acaba de partir, las herencias provocan dramas en todas las familias. En septiembre de 2017, Liliane Bettencourt, entonces la mujer más rica del mundo, heredera de L’Oréal, murió en París a los 94 años. Ese fue el punto final de una vida de trabajo, fastuosidad y mundanidades, pero también de escándalos judiciales y tormentos familiares.
Por Luisa Corradini
