
La pareja neoyorquina fue condenada en un controvertido juicio por robar secretos nucleares para filtrarlos a los soviéticos
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La palanca bajó y el mundo se apagó. No una, sino dos veces. La primera vez se apagó el mundo de Julius. La segunda, el de su mujer, Ethel. El 19 de junio de 1953, por la mano del verdugo, los Rosenberg morían en la silla eléctrica de la prisión de Sing Sing, en el estado de Nueva York, condenados por espionaje.

