
Recorrió el mundo al servicio de la corona británica en misiones secretas que ayudaron a consolidar la hegemonía del país en el mundo, con un estilo de derroche, sensualidad y elegancia; nacido en Odessa, había intentado matar a Lenin
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“Mi nombre es Bond, James Bond”. El célebre agente secreto británico quizás nunca hubiera visto la luz del día si no fuera por un aventurero de verdad, Sidney Reilly, que espió para Su Majestad a principios del siglo XX.

