
En Filipinas la falta de vivienda empuja a los vivos a convivir con los muertos
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Entre lápidas y mausoleos, Laileah Cuetara ha construido un hogar. Su precaria casita de madera descansa sobre dos tumbas elevadas en el Cementerio Norte de Manila, un extenso camposanto de 54 hectáreas que alberga los restos de más de un millón de filipinos… y la vida cotidiana de unas 6000 personas sin techo.
Por Enrique Villegas
