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Warren Oates en Traigan la cabeza de Alfredo García, de Sam Peckinpah (1974)
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El elogio de Pauline Kael, el homenaje de Tarantino y el cineasta problemático que es una leyenda de Hollywood

En Traigan la cabeza de Alfredo García, Sam Peckinpah tomaba el western y lo hacía estallar en formas nuevas; la influencia posterior de este clásico de 1974 fue enorme, dentro y fuera de Hollywood

En Traigan la cabeza de Alfredo García, Sam Peckinpah tomaba el western y lo hacía estallar en formas nuevas; la influencia posterior de este clásico de 1974 fue enorme, dentro y fuera de Hollywood

7'
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A setenta años de la que fuera su primera crítica, la de Candilejas de Charles Chaplin, el legado de la californiana -y luego trasladada a Nueva York- Pauline Kael (1919-2001) sigue vigente, tal vez más que nunca. Y no solamente por las menciones recientes de Quentin Tarantino debido a los planes para su próxima película, sino sobre todo por las perdurables maneras de Kael de encarar la crítica y la escritura sobre cine. Kael era partidaria de la personalidad del crítico como principal activo del oficio; en realidad del arte de la crítica, tal como ella y Oscar Wilde la consideraban.