
La risa tiene mala fama y en general al cómico se lo menosprecia, por eso bien vale recordar algunos de los films protagonizados por el actor y su aporte al cine
En un mundo más justo, esta nota sería menos necesaria. Pero por alguna razón, una parte grande de los espectadores de cine padecen alergia a Adam Sandler. La próxima semana (y luego, rápidamente, en Netflix), lo tendrán como coprotagonista de la comedia dramática Jay Kelly, junto a George Clooney y dirigido por Noah Baumbach, con quien ya realizó Los Meyerowitz compartiendo pantalla con Ben Stiller (sí, son dos personas distintas, de nada). Excusa para una apasionada reivindicación de uno de los más constantes -si bien desparejo- genios cómicos del cine contemporáneo, especialmente porque casi no hay película protagonizada por él que no forme parte del acervo de alguna plataforma. Esta condición prolífica lo asemeja a los cómicos del mudo, que filmaban casi sin pausa. La otra es haber creado un personaje distinguible más allá del vestido caricaturesco que porte en cada ocasión. Spoiler: es probable que las mejores películas de Adam Sandler (no “las mejores películas con Adam Sandler”) sean justamente las más desaforadas, aquellas en las que el juego cómico es más evidente.

