
Fue uno de los grandes éxitos del director John Carpenter y una película muy importante por sus influencias y su lugar de referencia
Película fundamental del cine de ciencia ficción y de asombrosa permanencia -ya todo un film de culto-, Fuga de Nueva York fue estrenada en 1981, hace ya cuarenta y dos años. El relato, por su parte, transcurría en 1997, es decir que ya pasaron veintiséis años desde ese hipotético futuro sobre el cual especulaba la película, cuya idea básica John Carpenter imaginó en la primera mitad de los setenta y recién pudo filmar años más tarde. Al principio de Fuga de Nueva York -también conocida como 1997: Fuga de Nueva York- se nos cuenta que en 1988 el crimen en los Estados Unidos había crecido un cuatrocientos por ciento, y que la isla de Manhattan se había convertido en una prisión, en una zona fuertemente aislada -no más puentes famosos- y con un muro alrededor. El que es depositado en esa prisión como prisionero ya no sale nunca más, las condenas no terminan hasta la muerte del condenado. No hay guardias ahí adentro, están solamente los reclusos y lo que ellos hayan construido o destruido. La voz que nos cuenta la introducción a esta pesadilla social, a esta distopía, es la de Jamie Lee Curtis" class="com-link break-word" data-mrf-recirculation="n_link_parrafo">Jamie Lee Curtis, aunque no está en los créditos. Curtis había sido la muy joven protagonista de Halloween, la obra maestra del terror de 1978 de Carpenter, el antecedente principal en el currículum para que el director -y guionista, y músico, y editor, y actor- finalmente pudiera hacer esta película con un presupuesto de siete millones de dólares, el más grande que había manejado hasta ese momento.

