
El film adaptaba la novela de Ricardo Piglia y fue visto por 800.000 espectadores, a pesar de la calificación de “apta para mayores de 18 años con reservas” que impide que pueda verse en la pantalla chica desde entonces; las razones, explica Marcelo Piñeyro a LA NACION, siguen sin aclararse
Podríamos empezar con una nota optimista y decir que el último escándalo cinematográfico en la Argentina fue la calificación de Plata quemada, el largometraje de Marcelo Piñeyro basado en la premiada novela de Ricardo Piglia. Estrenada en junio de 2000, con un elenco internacional y todos los elementos para convertirse en uno de los éxitos de aquella temporada, tuvo que cargar con lo más parecido a una prohibición en aquellos fugaces años del gobierno de la Alianza: la calificación apta para mayores de 18 años con reservas y -atención- prohibida para TV. Algo que levantó protestas, y no solo del realizador. Y aunque tuvo una buena recaudación -cerca de 800.000 espectadores- y buenas críticas (junto con las de Cenizas del paraíso, quizás las mejores que ha recibido un trabajo de Piñeyro), hoy es prácticamente invisible por culpa de una decisión del Incaa de entonces.
