
Luego de Batman eternamente, la primera aventura de Joel Schumacher al frente del héroe de Ciudad Gótica, el director tuvo un paso en falso con Batman y Robin, el primer gran protagónico de Clooney, que pudo haber sido el último
“Todos saben que esta es una de las peores películas de la historia, pero (en ese momento) yo no sabía que estaba a bordo del Titanic”. La confesión le pertenece a George Clooney, el actor que en 1997 (el mismo año en que se estrenó la película de James Cameron) protagonizó un tanque de Hollywood que cambiaría su vida. En ese momento, para la industria del cine Batman era como el Titanic: no podía hundirse en la taquilla. O eso creían todos hasta que se estrenó Batman y Robin.
Clooney, que venía del éxito de ER emergencias en televisión, tenía razones para creer que una película sobre uno de los superhéroes más queridos (y rentables) lo iba a llevar al estrellato definitivo en la pantalla grande. “En esa época pensaba que iba a ser una buena jugada para hacer crecer mi carrera”. No pensó que podía estrellar su carrera.
Batman vendía entradas desde 1989, cuando Tim Burton le dio un lavado de cara al personaje. Lo alejó de los colores y decorados camp de la serie protagonizada por Adam West. La película, bajo la visión oscura de Burton, fue un éxito que sirvió para consolidar la carrera de Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Basinger. La secuela, Batman regresa, no tuvo el mismo impacto comercial.
El estudio, Warner Bros. quería alejar al personaje del característico estilo lúgubre del cineasta, argumentando que eso atentaba contra la venta de muñequitos. Por diferencias creativas, Burton y Keaton se alejaron de la tercera película. Su lugar fue ocupado por una nueva dupla: Joel Schumacher como director y Val Kilmer como Batman.
A pesar de que los críticos no la recibieron tan bien como a sus antecesoras, Batman eternamente fue uno de los grandes éxitos de taquilla de 1995. Jim Carrey, Tommy Lee Jones y Nicole Kidman acompañaban a Kilmer, formando un elenco que levantaba el perfil de la película.
El nuevo director intentó mezclar la sensibilidad gótica de Burton con el estilo camp que imprimió Adam West en la década de 1960. En Batman eternamente todo es exagerado: desde las actuaciones hasta el vestuario, los decorados y la iluminación, como si fuera un espectáculo kitsch grandilocuente. La película recibió 3 nominaciones al Oscar. Nada hacía sospechar que Batman no iba a ser eterno.
“En Batman eternamente conseguimos mantener el equilibrio en la cuerda floja, y funcionó porque no sabíamos lo que estábamos haciendo. Hice lo que a mí me hubiera gustado. Con Batman y Robin sentía que tenía que hacer algo más grande y mejor. Pero creo que fue demasiado”.
Para Val Kilmer, Batman eternamente fue la película que lo llevó a la fama internacional. Pero el actor sentía que la verdadera estrella no era él, era Batman. Las fricciones empezaron en el rodaje de la película, donde escalaron a tal punto que dejó de hablar con el director durante las últimas dos semanas. Al final, pese a la fama y el dinero ganado, Kilmer se alejó de la saga.
Un elenco que se llevó todo el presupuesto
La primera decisión para la cuarta película era encontrar a un nuevo Batman. “Fui a charlar con George. Conocerlo es amarlo. Es un dulce. Val Kilmer tenía una psiquis perturbadora, pero George no, así que cambiamos el tono”, explicaba Schumacher.
“Joel Schumacher era un hombre muy divertido, muy alto, muy excéntrico. En general, cuando los directores se acercan para darte algunas indicaciones, pero daba todas las indicaciones a través de un megáfono. Entonces, cuando filmábamos la película, yo estaba en el traje de Batman cuando escuchaba: ‘Ok George, tus papás están muertos, no tenés nada por lo que vivir. ¡Acción!’ y yo tenía que decir algo como ‘¡Soy Batman!’”.
Para acompañar el primer gran protagónico de Clooney, convocaron a nombres que venían pisando fuerte. Arnold Schwarzenegger, una de las estrellas más queridas, ya había hecho las películas de Terminator, Depredador, fue elegido como el Capitán Frío. Uma Thurman, que había sido nominada al Oscar por Tiempos violentos, iba a ser Hiedra Venenosa. Alicia Silverstone, otra actriz en ascenso gracias a películas como Ni idea, Batichica.
Chris O’Donnell, Robin, fue uno de los pocos que regresó al mundo cinematográfico de Batman de Schumacher. “Batman eternamente se sintió como una película. Pero Batman y Robin parecía un comercial de juguetes”.
El productor Peter MacGregor-Scott fue el primero en admitir que la mayor parte del presupuesto se fue en el elenco. La película costó 125 millones de dólares, de los cuales 25 millones fueron solo para Schwarzenegger como el Capitán Frío.
La popularidad del villano, que en la serie de Adam West había sido interpretado por el cineasta Otto Preminger, había resucitado en 1992 gracias a la serie animada aclamada por la crítica y los fans. El Capitán Frío, en la serie animada, era un personaje trágico que había perdido su humanidad en la obsesión por salvar la vida de su esposa. En la película, Schumacher y Schwarzenegger mantuvieron el nuevo origen del personaje, pero lo llevaron para el lado del humor camp. Cada línea de diálogo que Schwarzenegger pronuncia con su marcadísimo acento es un chiste relacionado con el frío.
En términos de producción, Batman y Robin es una película más grande que sus antecesoras, pero no llega a lucirse visualmente como las otras. El tono es desparejo, por decirlo de una manera respetuosa. Prueba que no es sencillo hacer algo deliberadamente camp, como lo que logró Adam West. Una de las decisiones artísticas que más controversia generó fue el diseño del traje de Batman: incluía, por primera vez, pezones. “Eso me va a acompañar hasta la tumba. Fue un escándalo. Fue como si hubiera asesinado bebés o algo así. De pronto yo era una basura. Pero fueron mis decisiones y nadie más que yo es responsable de mis errores. Le pido disculpas a todos los fanáticos que se sintieron decepcionados”, dijo Schumacher en una retrospectiva sobre su carrera y los infames pezones del traje.
“Quise hacer un traje anatómico que tuviera el estatus de un dios griego. Cuando vi el diseño con los pezones me pareció cool”. El traje fue subastado por Clooney cuando estaba en su mejor momento comercial y artístico, después de ganar el Oscar por Syriana.
Las disculpas del actor, el director y el guionista
El guión de la película estuvo a cargo de Akiva Goldsman, que ya había trabajado con Schumacher en el drama Tiempo de matar. “No intentamos hacer una mala película. Nadie quería que fuera mala. Cuando vimos lo que habíamos hecho, a la mitad del rodaje, se veía interesante. Al final, es lo que es. Pido disculpas. Creo que todos lo lamentamos”.

Schumacher y Goldsman no fueron los únicos que se disculparon. “Siempre pido disculpas por esa película. Pensaba que había destruido la franquicia hasta que alguien la resucitó”, admitió George Clooney.
Batman y Robin alejó al héroe encapotado de la pantalla grande por más de 8 años. Recaudó apenas 238 millones de dólares en todo el mundo y las críticas fueron lapidarias. El personaje pasó a ser un chiste en la industria de Hollywood, que no se animó a producir nada que lo tuviera como protagonista hasta que llegó Christopher Nolan.
“Elegí hacer esa película. Me molesta porque no creo haber hecho mi mejor trabajo. Quería hacer una película sobre el asilo Arkham, con todos los villanos”, reveló años después del estreno Schumacher. Los planes para una quinta película dirigida por Schumacher, con Nicolas Cage como El espantapájaros, se cancelaron.
Por suerte para los involucrados, algunas carreras se salvaron del naufragio. Apenas unos años después, George Clooney empezó a crecer con películas como Tres reyes, ¿Dónde estás, hermano? y La tormenta perfecta. Akiva Goldsman ganó el Oscar por el guion de Una mente brillante. Joel Schumacher volvió a dirigir películas de suspenso, como 8 milímetros, o el musical de El fantasma de la ópera. Schwarzenegger y Thurman fueron de los pocos que no se arrepintieron de la película y la recuerdan con cariño.
Antes de morir, Schumacher reconoció que “la película se hizo famosa por todo lo que salió mal”. Con el correr de los años y la llegada de internet, Batman y Robin empezó a crecer a través de los memes o los clips de YouTube que muestran los momentos más inverosímiles, como sucede con películas que se convierten en clásicos que el público disfruta porque son malas, como The Room o Un buen día. Hasta se podría argumentar que la infame Batman y Robin se ganó un lugar entre los fanáticos, que festejaron el cameo de George Clooney como Bruce Wayne en Flash.
Más de 25 años después del estreno, personalidades de la industria y medios como The Guardian continúan revaluando la película. Para Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, es “la película de cómics más importante de todas porque es tan mala que demandó una nueva manera de hacerlas”. Tal vez una de las revaloraciones más extrañas haya sido la de Entertainment Weekly, que cuestionó el actual estado del cine de superhéroes: “¿Mejoró Batman y Robin o todo lo demás empeoró?


