
De Un tranvía llamado deseo a Don Juan DeMarco, un recorrido por la trayectoria de un artista que revolucionó la manera de entender la actuación
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Las imágenes evocan la tragedia de Don Corleone cuando lamenta la muerte de su hijo en la morgue. Marlon Brando está avejentado, pero no por prótesis o maquillaje, sino por causas naturales. Ya no es más el galán rebelde, reacio y lleno de testosterona de Hollywood, que se desgarraba las vestiduras pidiendo a los gritos por Stella en Un tranvía llamado deseo.
Por Pablo Planovsky

