Saltar al contenido principal
Trainspotting 1996
Suscriptores

Trainspotting: la película que escandalizó al mundo, ofendió a los escoceses y estuvo a punto de no ser estrenada en la Argentina

En 1996, Danny Boyle se propuso llevar a la pantalla una novela de Irvine Welsh que retrataba el pensamiento de un grupo de jóvenes sin mayores metas que consumir drogas

En 1996, Danny Boyle se propuso llevar a la pantalla una novela de Irvine Welsh que retrataba el pensamiento de un grupo de jóvenes sin mayores metas que consumir drogas

12'
Compartir

Hay tres temas que vuelven escandalosas y “censurables” las películas: la religión, el sexo y la política. Como se sabe -y ha sido parte del discurso políticamente correcto durante décadas- la violencia no suele ser un problema tan serio, aunque en ocasiones es tomada también como excusa (sobre todo cuando se combina con los mencionados arriba) a la hora de pedir censura, cancelación o -no pocas veces- castigo. El caso de Trainspotting, que implicó un escándalo (menor, pero escándalo al fin) no incluye ni religión, ni sexo, ni política y casi nada de violencia. Es cierto que hay un par de escenas eróticas más bien “fuertes”, pero el film es de 1996 y ya había sido un éxito Bajos Instintos, que había dado pie a una mini moda de thrillers eróticos de baja estofa y alto rendimiento. No, Trainspotting, adaptación de la novela homónima del escritor escocés Irvine Welsh, era otra cosa y cometía uno de los mayores pecados para una película: ponía en boca de un personaje un elogio de las drogas duras. Eso causó una andanada de críticas tanto en Gran Bretaña como en el resto del mundo, así como versiones diferentes de uno y del otro lado del Atlántico (y, de paso, también de uno y otro lado del Ecuador). El responsable de todo esto fue Danny Boyle, que una década más tarde sería coronado en los Oscar por ¿Quién quiere ser millonario?, cuando Hollywood lo consideró digerible. Pero primero, el mal trago.