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Con Popeye, Robin Williams dio su primer paso en el cine, cuando aún era la gran estrella del programa de TV Mork & Mindy
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Un rodaje caótico, golpes de puño, el exilio de su director y un set de filmación transformado en parque de diversiones

La película de Robert Altman, Popeye, aún hoy es considerada uno de los fracasos más estrepitosos de Hollywood; los caprichos de su director, la adicción a las drogas de su productor y una serie de malas decisiones que arrojaron un resultado estrepitoso, nada menos que en el debut en el cine de Robin Williams

La película de Robert Altman, Popeye, aún hoy es considerada uno de los fracasos más estrepitosos de Hollywood; los caprichos de su director, la adicción a las drogas de su productor y una serie de malas decisiones que arrojaron un resultado estrepitoso, nada menos que en el debut en el cine de Robin Williams

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Entre las muchas leyendas de Hollywood sobre la producción y el detrás de escena de películas exitosas que todo el mundo vio, o al menos conoce de oído, cada tanto se cuelan las historias de aquellos fracasos tan estrepitosos que esos films solo quedan en el recuerdo de unos pocos. Sin embargo, son los tropiezos de la industria del cine los que ejemplifican algunos de los más fascinantes relatos del hacer de un negocio que se promociona como una fábrica de sueños, aunque muchas veces su hacer se parezca más a una pesadilla. Quizás uno de los más resonantes “fracasos” del cine hecho en Hollywood sea Popeye, el film dirigido en 1980 por Robert Altman y protagonizado por Robin Williams como el marinero de los antebrazos extra musculosos, su primer papel en la pantalla grande.