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Si decidiste cocinarle a otra persona es porque la querés encantar, y este es un lento bárbaro para eso. La música tiene que acompañar: no ser muy estridente ni chillona.
Otro tema hermoso que no chilla. En algún momento de la cena vos tenés que bailar. Es como un vals. Si me volviera a casar, usaría esta canción.
Así como en la cocina se mezclan sabores, cuando uno escucha música hay que hacer lo mismo entre lo oldie y lo actual. Una buena playlist se cocina así.
Un tema de Billy Joel, pero por Willie, que no es tan meloso. Tiene menos azúcar. Da para el postre.
La playlist depende del invitado, pero lo que es seguro es que, cuando ya terminaste de cenar, tenés que volver a moverte: ahí te vas a bailar.



