
A diferencia de lo que ocurre con el violín o el piano, el chelo fue considerado, hasta la fulgurante aparición de Pau Casals, un instrumento relegado en la atención de académicos y entusiastas; por estos días, la historia es muy diferente, como lo demuestran estas verdaderas estrellas en ascenso
La historia de los grandes violinistas o pianistas se remonta hasta hace muchos años y siglos atrás. Como ejemplos, basta con recordar al gran Nicolò Paganini o al impactante Franz Liszt. Pero, además, podrían enumerarse incontables grandes solistas del piano o del violín a todo lo largo del siglo XIX. Con los chelistas, la historia es diferente. Seguramente debe haber habido grandes instrumentistas desde el Barroco en adelante, cuando el chelo desplazó, definitivamente, a la viola da gamba, pero al no haber sido considerado un instrumento tan digno de la atención de los grandes compositores, sus nombres han quedado relegados a un olvido público casi irremediable. Todos fueron músicos de ensambles. Solo eso.

