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Dorothy Lamour, la chica del pareo
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La actriz que quería ganar un Oscar, pero se hizo famosa por usar una prenda de ropa que hoy está colgada en un museo

Dorothy Lamour llegó a ganar casi medio millón de dólares por película durante los años cuarenta

Dorothy Lamour llegó a ganar casi medio millón de dólares por película durante los años cuarenta

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La industria del cine de Hollywood lleva más de un siglo intentando descubrir la receta para hacer de sus actores estrellas indiscutidas. La fórmula que se fue modernizando con el paso del tiempo está lejos de ser infalible o de poder repetirse en serie. Algo que de todos modos los estudios actuales jamás admitirían públicamente: la ilusión de frescura y originalidad hoy vale más que la artificialidad con la que operaba el Hollywood de la era dorada del cine. En esos tiempos, el atractivo y carisma de una estrella, especialmente en el caso de las femeninas, se medía por un puñado de rasgos distintivos más que por el talento o la habilidad actoral que muchos tenían. Jean Harlow y su cabellera platinada; Veronica Lake con esa mirada intensa que aparecía detrás del mechón de pelo estratégicamente colocado o los ojos color violeta de Elizabeth Taylor funcionaron como justificación y combustible de sus leyendas que permanecen hasta hoy. Pero el aspecto físico no fue la única marca registrada que la industria cinematográfica utilizó para moldear a sus intérpretes más taquilleros y, en el caso de la actriz y cantante Dorothy Lamour, esa efectiva práctica marketinera giró en torno a una prenda de ropa. Sí, la actriz que llegó a ganar 450 mil dólares por película en la década del cuarenta y se transformó en una parte esencial de los esfuerzos del ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, construyó su carrera gracias a un pedazo de tela. Aunque parezca increíble, el modo en que le quedaba puesto el pareo típico de la vestimenta de la Polinesia y otras culturas del Pacífico sur fue un elemento fundamental en su larga trayectoria en el mundo del espectáculo. Gracias al colorido recorte de género, Lamour construyó una imagen de belleza exótica a la medida de la cultura de la primera mitad del siglo 20.