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Catherine Oxenberg regresó a las alfombras rojas tras su larga lucha por salvar a su hija mayor, India
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La princesa que quería vivir, triunfó en Hollywood y logró rescatar a su hija de una secta dedicada a la explotación sexual

Catherine Oxenberg, descendiente directa de la nobleza de Serbia y prima de los reyes de España e Inglaterra, dejó los palacios por los sets de filmación hasta que una tragedia lo cambió todo

Catherine Oxenberg, descendiente directa de la nobleza de Serbia y prima de los reyes de España e Inglaterra, dejó los palacios por los sets de filmación hasta que una tragedia lo cambió todo

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Había una vez una niña llamada Catherine que, a diferencia de otras nenas de su edad, no soñaba con ser princesa o con conocer el palacio del príncipe azul. No necesitaba imaginarse esos mundos de cuentos de hadas porque para ella eran la vida real. La hija mayor de la princesa Elizabeth de Yugoslavia y el magnate textil Howard Oxenberg nació en 1961 en Nueva York rodeada de lujos y privilegios. Prima lejana del rey Felipe de España y de Carlos III del Reino Unido, la pequeña Catherine Oxenberg creció escuchando las historias de sus familiares nobles, del palacio Blanco de Belgrado donde nació su madre, nieta del rey Pedro I de Serbia e hija del exiliado príncipe Pablo de Yugoslavia. Pero ella se ilusionaba con otros horizontes: su castillo encantado era Hollywood y la aristocracia que la fascinaba era la de la pantalla grande. Y así, la princesita que quería vivir cambió los bailes de sociedad por el set de filmación de la recordada serie Dinastía y las mansiones europeas por las casas playeras en Los Ángeles, una ciudad que le dio mucho y le quitó más. Especialmente en los últimos años, cuando se involucró en la oscura trama de la secta NXIVM.