
Gracias a la mano firme y el talento de William Wyler, quien lo dirigió en Cumbres borrascosas, Olivier tuvo un memorable desembarco en Hollywood, donde recibiría once nominaciones al Oscar, que finalmente llegaría con Shakespeare y su Hamlet
“¡Corte!” osó gritar William Wyler, el experimentado director de Cumbres borrascosas (y Los mejores años de nuestras vidas, La princesa que quería vivir y Ben-Hur, entre otros clásicos) mientras Laurence Olivier, el joven prodigio del teatro inglés, estaba actuando en una escena de la película. El atrevimiento fue más allá cuando el director le indicó: “Tenés que bajar a la Tierra”, señalándole que estaba actuando como si estuviera en el teatro, cuando estaba trabajando para el cine. “Supongo que este pequeño medio anémico no puede soportar nada de grandeza”, respondió ofendido el joven Laurence Olivier, que llenaba los teatros de Inglaterra y los Estados Unidos interpretando obras de Shakespeare. Parecía haber comenzado con el pie izquierdo en el cine. La historia demostró lo contrario.
