
La actriz habló con LA NACIÓN sobre los duros meses que pasó al caerse en la calle, repasó su carrera y contó cómo sigue su relación con su hija menor
Fue una de las vedettes más importantes de nuestro país, hizo comedias, dramas, musicales y siempre dio que hablar. Debutó en el Teatro Cervantes como bailarina, a los 9 años, estudió en el Colón y en la adolescencia se ganó el apodo de “la lechuguita” gracias a una publicidad de aceite que fue un boom. Vivió en México, se enamoró algunas veces, tuvo dos hijas y nunca dejó de trabajar. Zulma Faiad se define como una aprendedora, romántica e idealista. Hoy vive sola en su casa de La Lucila que está en venta porque le queda un poco grande y preferiría vivir más cerca de la casa de su hermana Virginia y de sus amigos. Y quiere volver a trabajar: “Tengo ganas. El verano pasado no pude porque me caí en la calle y me costó recuperarme. Yo trabajo desde los 9 años y solamente paré para parir a mis dos hijas, Eleonora y Daniela, que se llevan trece meses; quedé con 25 kilos encima. Después fui a Mar del Plata y debuté con (Rodolfo) Beban, (Claudio García) Satur, (Gabriela) Gilli. Extrañaba, estaba como una leona enjaulada”, le detalla a LA NACIÓN. Prepara té e invita con un budín de almendras mientras hace un recorrido por su vida, sus inicios, sus amores, su familia y el gran dolor que tiene desde hace seis años, el tiempo que lleva sin hablar con su hija menor, Daniela. “Ella tiene un conflicto sola”, aclara y una sombra nubla sus ojos. Le escapa al tema, prefiere dejar que el tiempo transcurra mientras espera pacientemente que las cosas se puedan encaminar y vuelvan a ser una familia unida, como lo fue la suya en su niñez.

