
Disponible en Netflix y Amazon Prime Video, la ficción creada por Julian Fellowes anticipó el efecto de éxito global que luego traería el streaming
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Hacia principios de 2011, el hecho de que los medios de los Estados Unidos se ocuparan de escribir extensamente sobre una serie británica ambientada a principios de siglo XX era una rareza. Antes de que el streaming, con Netflix a la vanguardia, achicara las distancias y acortara los tiempos de la circulación de las ficciones por el mundo, que una producción de época grabada en Inglaterra consiguiera convertirse en fenómeno no era cosa de todos los días. Ocurría, por supuesto, pero pocas veces con la intensidad del suceso de Downton Abbey.
Por Natalia Trzenko

