
Jeffrey Katzenberg, uno de los productores más exitosos del cine de las últimas décadas, imaginó que Quibi, la aplicación para ver contenido de corta duración en los celulares, revolucionaría la industria audiovisual
Imaginen un mundo en el que todos los pronósticos negativos sobre la viabilidad financiera y operativa de las plataformas de streaming hubiesen dado en el clavo. Piensen por un segundo qué hubiera pasado si todos los críticos que en su momento afirmaban que la transformación de Netflix de servicio de alquiler de DVD a distribuidora de contenido on demand era una locura imposible de sostener en el tiempo hubiesen tenido razón. Hace poco más de dos años, los creadores de la plataforma Quibi no tuvieron que imaginar ese desastre: su gran innovación, una aplicación para celulares especializada en contenido de corta duración (su nombre deriva de la contracción de la frase Quick Bites (bocados rápidos) apuntado al público millennial no llegó a cumplir los siete meses de vida.

