
Desde chica María de la Paz se sintió atraída por el fascinante mundo del circo. Allí la vida transcurre en un universo paralelo, fuera los estándares impuestos por la sociedad tradicional. La vida nómade que llevan los artistas circenses desafía las creencias de hogar y pertenencia. El circo es su mundo, su trabajo, su casa y su familia. El objetivo de este proyecto es dar a conocer sus historias de sacrificio, coraje, risas, superación y sobre todo resiliencia. El circo de la infancia nunca se apaga, sigue iluminando y transformando el mundo y el corazón de quienes lo comprenden.
Por Carlos Crusoe
