
Con dos películas nominadas al premio máximo en el mismo año, Francis Ford Coppola festejó el triunfo de El padrino parte II; Sergio Renán vivió una experiencia inolvidable con La tregua, primera candidata argentina al premio internacional
Dos hechos muy destacados marcaron a fuego la temporada de premios que se cerró el 24 de abril de 1975 con la ceremonia número 47 de la historia del Oscar. El primero es que Francis Ford Coppola fue el indiscutido y celebrado ganador gracias a El padrino parte II después de una intensa y apasionante carrera en la que su principal rival resultó él mismo. Y el segundo es un recuerdo muy entrañable para el cine argentino, digno de ser evocado todavía con más fuerza mientras perdura la alegría por una nueva nominación.

