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Integrantes de la escuela de verano, en 1960, del Centro Atómico Bariloche. sentado (quinto desde la izquierda) se encuentra José A. Balseiro
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A setenta años del Instituto Balseiro: pensar con rigor desde la periferia

El instituto se erigió desde su creación como centro de excelencia en investigación, pero también como formador de físicos e ingenieros nucleares, y vector de desarrollo tecnológico

El instituto se erigió desde su creación como centro de excelencia en investigación, pero también como formador de físicos e ingenieros nucleares, y vector de desarrollo tecnológico

Por Alberto Rojo y Carlos Balseiro
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El 31 de mayo de 1950, Juan Domingo Perón firmó el decreto de creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El objetivo era dar marco institucional a un proyecto que parecía extraordinario: los experimentos de Ronald Richter, un enigmático refugiado austríaco que decía haber encontrado el camino hacia la fusión nuclear controlada, algo que la humanidad, aún hoy, no ha conseguido. Bajo ese influjo, Perón llegó a decir que, en el futuro, la energía se vendería “en botellas de leche”. Y autorizó los fondos para las instalaciones en la Isla Huemul, en Bariloche.

Por Alberto Rojo, Carlos Balseiro