
Las prácticas cortoplacistas y clientelistas, recurrentes en la Argentina, conspiran contra planes de largo plazo que alienten la producción
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En el siglo XXI, el desarrollo económico podría definirse como la integración de la actividad empresarial con la ciencia y la tecnología para crear productos y procesos innovadores. El centro de la acción está en el conocimiento, la creatividad, la innovación y la mejora de la productividad, con atención a la preservación del medio ambiente. El proceso pone en juego la velocidad de la innovación y también la velocidad de la difusión de las innovaciones en el entramado productivo.
Por Luis Rappoport

