
Aunque frágil y perfeccionable, la democracia implica una serie de hábitos y reflejos que privilegian sobre todo la mirada hacia adelante
¿Cuál definición de democracia nos ayuda a reflexionar sobre las cualidades que necesitamos para que la nuestra perdure y prospere por los siguientes cuarenta años? Hay muchas entre las cuales elegir. Algunas muy concretas, como la del economista austríaco Joseph Schumpeter, para quien la democracia es un método para elegir representantes a través de elecciones competitivas. Hay otras más románticas. El filósofo estadounidense John Dewey alguna vez sugirió que la democracia es la aristocracia llevada a su límite, porque dentro de ella cada individuo debería verse como soberano. Yo quiero partir de otra definición. Es apócrifa, atribuida a veces a Benjamín Franklin, y dice que “la democracia son dos lobos y un cordero discutiendo sobre lo que van a comer.”
