
Neige Sinno, autora de Triste Tigre, libro premiado en el que narra los abusos a los que la sometió su padrastro, pone en duda el presunto poder catártico de la escritura
Una de la hipótesis canónicas que impulsaron los teóricos de la mítica revista Communication establecía que todo era susceptible de ser transformado en relato; también, que todo relato era (es) posible. No obstante, lo autobiográfico y ciertas circunstancias históricas parecen imponer límites: “¿Cómo contar lo que no se puede contar?” La objeción la plantea la escritora francesa Neige Sinno quien, con su libro Triste tigre, viene produciendo un tembladeral que, más allá de lo literario, involucra a diversas disciplinas que pautan el comportamiento en la civilización occidental, fundamentalmente a la ética. En los últimos meses, Sinno ha sido entrevistada por las inquietantes revelaciones de su libro, que el año pasado se alzó con el Femina, un prestigioso premio literario que le fue otorgado a pesar de que la suya no es una pieza “literaria” en sentido estricto. En un entrecruzamiento de relato autobiográfico y ensayo, en este libro “inclasificable”, según las reseñas, la autora narra cómo fue violada reiteradamente por su padrastro entre los 7 y los 14 años.
