
La película La gran ambición vuelve sobre la democracia peninsular del siglo pasado, en la que convivieron grandes hombres y dirigentes venales
La admirable escritora italiana Natalia Ginzburg (1916-1991), autora de libros tan recordados como Léxico familiar o Querido Miguel, vivió el destierro, conoció los horrores del fascismo en su familia y terminó siendo elegida tardíamente como diputada no inscripta en el Partido Comunista, al que adhirió por causas humanitarias (entre otras, por el apoyo a los niños palestinos). Ella valoraba con particular aprecio a Enrico Berlinguer, el político comunista que se había puesto de acuerdo con el demócrata cristiano Aldo Moro para producir un acontecimiento que marcó la historia de su país: el “compromiso histórico” en los años setenta del siglo pasado. Se pretendía un gran consenso para defender las instituciones democráticas y las importantes reformas necesarias.

