
El buen mal, la nueva colección de relatos de la escritora argentina, propone historias en que lo real y la extrañeza siempre dejan algo en suspenso
5'minutos de lectura
Hace tiempo que el nombre de la escritora argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) se volvió una contraseña de la nueva literatura latinoamericana. Ese lugar que ocupa no alcanza a explicar su esperado cuarto libro de cuentos El buen mal, con sus seis historias que expanden la frontera del género por medio de un lenguaje que adquiere la cualidad del acero: las frases cortan de cuajo lo que se supone real para que emerja algo más.
Por Verónica Boix

