
El creador del relato moderno nunca pasó de moda, y vuelve a los primeros planos con una nueva traducción de sus cuentos, una biografía y sus versos más góticos
“Edgar Allan Poe puso patas para arriba toda la literatura”, escribe Mariana Enriquez. Las tres letras de su apellido remiten inmediatamente a lo siniestro: Poe es gente enterrada viva, lánguidas mujeres que vuelven de la muerte, mansiones que se derrumban o cuervos que atormentan con la palabra nevermore. Horrores que, muchas veces, más que con lo sobrenatural, los fantasmas o los dioses cósmicos, tienen que ver con los miedos que rodean el umbral del Más Allá o los propios demonios interiores. El escritor de Boston, donde nació en 1809, es considerado, como señala Enriquez, el creador del relato moderno, pero también un maestro del horror, el primer delineante del género policial y hasta de la ciencia ficción. Brilló en la poesía y sus ensayos tuvieron no pocos seguidores. Sin Poe no habría habido H. P. Lovecraft, Arthur Conan Doyle o Stephen King. Y su impacto ha sido fuerte en la cultura popular: por ejemplo, recientemente la serie de Netflix La caída de la Casa Usher (Mike Flanagan, 2023) recuperó para la pantalla contemporánea su oscuro universo.
