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Original para cartel publicitario, 1964
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“Dulce personaje porteño”: de las tribunas al mito, la historia del caramelo casero que se convirtió en el clásico de las canchas

José Eduardo Pastor, más conocido como Chuenga, vendía sus golosinas de elaboración casera en las canchas, festivales y eventos masivos; la empresa Richmond y Bonafide quisieron comercializarlo, pero no tuvieron el mismo éxito

José Eduardo Pastor, más conocido como Chuenga, vendía sus golosinas de elaboración casera en las canchas, festivales y eventos masivos; la empresa Richmond y Bonafide quisieron comercializarlo, pero no tuvieron el mismo éxito

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“Con mi papá, íbamos los viernes por la noche a ver boxeo al Club 17 de Octubre, en la calle Albarellos y Nazca, en Villa Pueyrredón. El tipo era un personaje espectacular, gritaba ‘¡Chuengá, Chuengá, Chuengaaaaaá!’. Vos le dabas cinco centavos y él te daba un puñado de caramelos, y si le dabas 20 centavos te daba exactamente lo mismo”, recuerda Silvio Blady Frydman, mi papá, al preguntarle muy al pasar si le sonaba el nombre de esta famosa golosina, así como el de su ilustre creador. No tuvo que pensar demasiado, el aluvión de recuerdos llegó de inmediato: “Era flaco, con una agilidad tremenda porque subía las escaleras de las gradas. Ahí gritaba y vendía estos caramelos masticables”.