
En noviembre de 2018, el fuego arrasó la ciudad de Paradise. Mientras las llamas cercaban las rutas, un chofer de colectivo escolar decidió no abandonar su puesto.
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Era la mañana del 8 de noviembre de 2018 en Paradise, una ciudad pequeña en el partido de Butte (California). El cielo ya se teñía de gris ceniza. Un viento seco impulsaba llamas que avanzaban con una velocidad inesperada. Nadie imaginaba que, en pocas horas, el incendio difundido posteriormente como Camp Fire se convertiría en el más letal en la historia del estado.
Por Cristian Phoyu

