
Un recorrido por las calles de Los Ángeles inspiró al fotógrafo alemán Andreas Gursky para crear una imagen icónica que, en su momento, estableció un récord como la fotografía contemporánea más cara de la historia
La inspiración de un artista puede venir de cualquier parte, ya sea la enigmática sonrisa de la esposa de un rico comerciante de Florencia, conocida como La Mona Lisa; las vistas desde la habitación en la soledad del asilo Saint-Paul-de-Mausole, donde Vincent van Gogh concibió La noche estrellada; o el queso Camembert derritiéndose al sol –analogía de la flexibilidad del tiempo–, a partir del cual Salvador Dalí imaginó los relojes blandos en el centro de La persistencia de la memoria. Para el fotógrafo alemán Andreas Gursky, uno de los artistas más exitosos de la fotografía contemporánea, la musa apareció durante su primera visita a la ciudad de Los Ángeles, mientras conducía por Sunset Boulevard.

