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En 1962, en Cuba, Najdorf le ofreció al Che Guevara jugar una partida, y le contó que en su juventud había participado en simultáneas, en 1947, cuando era un estudiante de medicina. En esa sesión Najdorf había ganado a nueve rivales y solo había hecho tablas con Fidel Castro.  El Che no aceptó, pero le dijo que con él ganaba o perdía.
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Liliana Najdorf recuerda las luces y sombras de crecer junto al 8 veces campeón argentino: “De chica pensaba que mi papá era un fanfarrón”

Hija del gran maestro del ajedrez, Miguel Najdorf, una figura descollante en un universo solo para entendidos

Hija del gran maestro del ajedrez, Miguel Najdorf, una figura descollante en un universo solo para entendidos

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Detrás del apellido Najdorf hay una historia que trasciende los tableros. Liliana, hija menor del legendario Miguel Najdorf, revela cómo fue crecer en una casa atravesada por la genialidad, los viajes interminables y la ausencia de un padre absorbido por una pasión que a las otras mujeres de la casa -su madre y su hermana- les era completamente ajena. El campeón fue célebre por sus partidas simultáneas a ciegas, en las que podía enfrentar a decenas de rivales sin ver el tablero (recibe los movimientos de los jugadores oponentes por voz y dicta sus propios movimientos) y aun así ganar, un don que lo convirtió en leyenda y que lo proyectó mucho más allá de las fronteras argentinas.